Condromalacia rotuliana: tratamiento y recuperación

La condromalacia rotuliana es una lesión de rodilla que afecta al cartílago situado al lado de la rótula. Es una dolencia muy conocida por los deportistas y muy molesta, difícil de recuperar y que afecta al movimiento de la articulación.

Este tipo de lesión puede darse debido a una fisura del tejido cartilaginoso o a un reblandecimiento. Las personas que la sufren tienden a de edad media, a partir de los 40 o 45 años en la población general y en deportistas aparece indistintamente los años del individuo. La condromalacia rotuliana es conocida con el apodo de “rodilla de corredor” y este mismo nombre dice mucho del tipo de personas a las que afecta con mayor frecuencia.

El cartílago del lado posterior de la rótula, cuando sufre desgaste produce una serie de dolores y molestias que hacen muy difícil caminar y menos aún correr. El roce de hueso al no existir la protección articular normal produce desgaste y a medida que avanza la condromalacia aumenta el dolor y los daños en la articulación. Clínicamente es conocida como “síndrome del dolor femoropatelar” en su abreviatura SFP o SDFP.

Condromalacia rotuliana grado 1, 2, 3 y 4

Como muchas lesiones existen diferentes grados para la condromalacia rotuliana. Esta puede ser de grado 1, 2, 3 y 4 y se da indistintamente en hombres y mujeres, aunque en la mujer es mucho más frecuente.

Según el avance que tiene esta lesión es identificada como más grave, así que vamos a explicar los diferentes grados que puede tener:

  • Grado 1 es cuando el cartílago tiene poco daño. La superficie articular está prácticamente intacta y todavía realiza su función protectora y de aguante de los impactos casi en su totalidad.
  • Grado 2 aparece cuando existen fisuras en el cartílago de la rodilla. En este momento es importante la detección para evitar un daño mayor de la articulación. Debido a que hay grietas un esfuerzo continuado puede desencadenar en la rotura parcial o total del cartílago, provocando un daño mayor e incluso astillas que pueden llegar a impedir el movimiento de la articulación.
  • Grado 3 es cuando las fisuras son importantes. Estas han aumentado en tamaño y profundidad como consecuencia del desgate o sobreesfuerzos. A partir de este momento hay que realizar una serie de cuidados ya que de no ser así el cartílago puede romperse por completo.
  • Grado 4 es la condromalacia rotuliana más grave. Llegados a este punto el cartílago ha desaparecido y el roce del hueso es máximo. Esto llega a provocar mucho dolor e incapacidad para mover la pierna.

¿Por qué aparece la condromalacia rotuliana?

condromalacia rotulianaEs muy habitual en corredores de fondo y deportistas que hacen mucho ejercicio de resistencia, manteniendo impactos continuados en las extremidades. Estos pueden ser imperceptibles en el día a día pero sumandos en el tiempo ocasionan una desaparición imparable y evidente del tejido articular y la aparición del cartílago desgastado.

También es posible que la condromalacia rotuliana tenga causas que van más allá del desgaste y que van por el lado de los tendones y la musculatura del cuádriceps e isquiotibiales. Cuando hay una descompensación de los músculos que trabajan toda la zona puede realizarse un movimiento inadecuado que finalmente termine castigando el juego de la articulación.

Algunos casos son debidos a traumatismos menores que con el paso del tiempo se convierten en mayores, como son las luxaciones de rótula.

Aunque son menos frecuentes, también en algunas personas hay una rotura directa y no un desgaste paulatino. Cuando la rodilla sufre un golpe fuerte puede darse, al igual que se da la rotura del hueso, la aparición de una fisura del cartílago. En este momento se considera que hay condromalacia rotuliana por traumatismo exterior.

Asimismo es posible su aparición por artritis, artrosis y enfermedades degenerativas que provocan la pérdida de tejido cartilaginoso del cuerpo humano.

Síntomas

Generalmente los primeros síntomas de la condromalacia rotuliana es notar molestias repentinas en una rodilla. El dolor llega de pronto sin, aparentemente causa justificada. Es muy común que suceda la primera vez te agachas, sientas o bajas escaleras. Otras veces las molestias llegan al extender la pierna y movilizar la rodilla. En estos casos el dolor en la parte delantera de la rodilla es evidente.

A medida que avanza son comunes los chasquidos y ruidos como de rotura al flexionar o extender la articulación.

Puede darse falta de fuerza e inestabilidad. Miedo al fallo.

El dolor aparece también cuando se enfría el cuerpo y no hay movilidad durante un rato. Cuando después de estar sentado sin hacer nada es realizado un movimiento puede aparecer el chasquido y dolor repentino.

Tratamiento para la condromalacia rotuliana

Síntomas de la condromalacia rotuliana y tratamientoEstá recomendado el uso de analgésicos para aliviar el dolor. Estos deben ser recomendados por el médico o traumatólogo.

También sirve aplicar hielo en la rodilla. Un buen método para evitar que aumente después del ejercicio es aplicarlo rápido, justo después de terminar. Así se evita que aumente la inflamación de los tejidos y tendones que han sufrido con el movimiento.

En la mayoría de los casos hay que modificar conductas inconscientes que flexionan la rodilla, estar mucho tiempo sentado, etc. Extenderla puede aliviar las molestias.

Generalmente se considera que el mejor tratamiento para la condromalacia rotuliana es fortalecer los músculos y tendones asociados al movimiento de la rodilla. Estos, con el debido entrenamiento pueden fortalecerse hasta el punto de mejorar los impactos que tiene que aguantar el cartílago. Cuanto más entrenados están los cuádriceps y músculos isquiotibiales más probable es que la rótula tenga un rozamiento menor. Aunque los ejercicios específicos hay que hacerlos para que todas las fibras musculares sean fortalecidas y no descompensadas. Es importante llevar un plan dirigido por un fisioterapeuta o entrenador personal con capacidad para generar una tabla de ejercicios para la recuperación de lesiones de rodilla.

Es común que se genere más músculo cuádriceps y la fuerza de tracción sea excesiva para el isquiotibial, o darse el caso contrario. Entrenar para mejorar los isquiotibiales y descompensar los cuádriceps que no pueden frenar la flexión de rodilla. En cualquier caso, es importante trabajar en conjunto toda la musculatura de las piernas para darles fortaleza y compensación. Esto evitará y ayudará a salir de la lesión y evitar recaídas.

Además pueden utilizarse rodilleras para condromalacia. Estas mejoran el agarre y las sensaciones y aportan confianza en la persona. Tanto que las personas que las utilizan frecuentemente luego se sienten extrañas cuando no las llevan. Es importante entrenar sin ellas también cuando hay una recuperación parcial. Y el uso de suplementos ricos en condroprotectores puede favorecer una recuperación más pronta. Aunque esto no está demostrado, sí que hay un mayor aporte de elementos indispensables para crear nuevo cartílago de forma natural.

En cualquier caso, estos elementos que contienen condroitina, glucosamina y ácido hialurónico muchas veces son indicados por el propio médico en forma de medicamentos o bien bajo la indicación y supervisión porque pueden favorecer una mejoría. No obstante, en este tipo de lesiones del cartílago es importante consultar cuando se añaden sustancias ya que podrían interactuar con las que el propio traumatólogo o fisioterapeuta utiliza.

Una recomendación final es realizar los ejercicios de rehabilitación sin extender totalmente la pierna. Esto evita que haya mayor fricción y todo el trabajo quede para los músculos. Las flexiones completas provocan chasquidos y roces que desgastan, aún más el cartílago. Los ejercicios propioceptivo antes de la lesión y después, y el trabajo en piscina puede ser una buena idea ya que evita los impactos del suelo. Pero siempre, toda la rehabilitación y recuperación de la condromalacia rotuliana tiene que ser guiada por un profesional sanitario.

Respuestas

  1. Perico 1 año ago
  2. Sara Piega 1 año ago

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